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DENOMINACIÓN DE ORIGEN · CIUDAD REAL

Valdepeñas: cuna del vino manchego, heroísmo del 6 de junio y tesoros de la historia

De la gesta comunal de 1808 y las tinajas centenarias al monumental yacimiento íbero del Cerro de las Cabezas y la vanguardia de Gregorio Prieto.

Si hay un nombre en Castilla-La Mancha que conjuga el aroma de la vendimia con el latido del orgullo popular, ese es Valdepeñas. Situada en una encrucijada estratégica de la provincia de Ciudad Real que conecta la meseta con Sierra Morena y Andalucía, esta Muy Heroica Ciudad ha forjado su leyenda en dos pilares indiscutibles: el cultivo paciente de viñas infinitas que dieron origen a una de las Denominaciones de Origen más veteranas de España, y la valentía inquebrantable de sus gentes, que en el verano de 1808 desafiaron al ejército más temido de Europa.

D.O. 1932Denominación Histórica
6 Junio 1808Gesta Heroica Popular
S. VI-II a.C.Oppidum Íbero Intacto
GuinnessMayor Molino de Viento
Perspectiva de la Plaza de España de Valdepeñas con sus soportales blancos y añiles y la Iglesia de la Asunción
Perspectiva de la Plaza de España de Valdepeñas con sus soportales blancos y añiles manchegos, terrazas de tapeo y el campanario de la Iglesia de la Asunción.Foto: Zarateman · CC0 1.0 (Wikimedia Commons)

El 6 de junio de 1808: el día en que Valdepeñas frenó al imperio de Napoleón

Pocos episodios de la Guerra de la Independencia resumen con tanta crudeza y épica el coraje popular como la Batalla de Valdepeñas. En junio de 1808, las columnas imperiales francesas comandadas por el general Ligier-Belair y los dragones del general Saint-Germain descendían por el camino real de Madrid hacia Andalucía para reforzar al general Dupont antes de la decisiva confrontación en Bailén.

Valdepeñas no disponía de guarnición militar ni de defensas artilladas. Sin embargo, al tener noticia de la proximidad del invasor, la población civil tomó una determinación unánime: no dejar pasar a las tropas enemigas bajo ningún concepto. Hombres, ancianos y mujeres se apostaron en las entradas del caserío y en los tejados, levantaron barricadas con carretas y aperos agrícolas y se armaron con lo que tenían a mano: hoces, trallas, estacas, calderos de agua y aceite hirviendo.

Óleo histórico que representa la Batalla de Valdepeñas del 6 de junio de 1808
La heroica Contienda de Valdepeñas del 6 de junio de 1808: los vecinos enfrentándose a las tropas francesas a la entrada de la villa.Pintor valenciano anónimo (s. XIX) · Dominio público en España (Wikimedia Commons)

En la primera línea del combate brilló con luz propia la joven de 20 años Juana Galán, apodada popularmente 'La Galana'. Apostada a la entrada de la villa, armada con una porra y secundada por un nutrido grupo de mujeres que arrojaban pez y aceite hirviendo desde los balcones, desorganizó a la vanguardia de la caballería francesa, forzando a los jinetes galos a replegarse en repetidas ocasiones.

A su lado combatió Francisco Abad Moreno 'Chaleco', quien tras ver caer a parte de su familia en el combate juró venganza y se convirtió en uno de los guerrilleros manchegos más temidos por el estado mayor napoleónico en los pasos de Despeñaperros.

Ante la feroz resistencia calle por calle y tras sufrir cuantiosas bajas, las tropas francesas se vieron obligadas a negociar una tregua y retirarse hacia Manzanares sin lograr cruzar el pueblo. Este retraso de varios días impidió que los refuerzos de Ligier-Belair se unieran a Dupont en Andalucía, propiciando directamente el triunfo de las armas españolas en la Batalla de Bailén (19 de julio de 1808). En 1895, la reina regente María Cristina concedió a Valdepeñas el título de Muy Heroica Ciudad en homenaje perpetuo a su gesta.

La Plaza de España y la Iglesia de la Asunción: arquitectura blanca y añil

El corazón palpitante de Valdepeñas es su Plaza de España. Amplia, luminosa y cargada de sabor manchego, presenta una fisonomía singular donde conviven soportales tradicionales con zócalos de color azul añil, balconadas de madera y terrazas siempre concurridas.

En el centro de la plaza se yergue la emblemática escultura en bronce de Don Quijote y Sancho Panza, obra del prestigioso escultor manchego Joaquín García Donaire (1969), que recuerda al caminante que estas tierras formaron parte indisoluble de las andanzas del Caballero de la Triste Figura.

Fachada y torre campanario de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
Fachada e imponente torre campanario de la Iglesia de la Asunción, joya gótica y renacentista que preside la Plaza de España.Foto: drewbee (Andrew Bartlett) · CC BY 2.0 (Wikimedia Commons)

Presidiendo el conjunto se alza la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Comenzada a finales del siglo XV y ampliada durante el XVI, constituye una espléndida muestra del gótico tardío y de la primera transición al Renacimiento. En su exterior destacan dos portadas de singular maestría:

  • La Puerta de los Catecúmenos: Portada plateresca del siglo XVI que da a la Plaza de España, ricamente ornamentada con medallones, motivos vegetales y figuras sacras.
  • La Puerta del Sol: Portada meridional gótica flamígera con arquivoltas ojivales y fina tracería pétrea que atestigua la pujanza de la villa bajo la encomienda de la Orden de Calatrava.

En su interior de tres naves con bóvedas de crucería estrellada se custodia un magnífico retablo mayor y pinturas murales que sobrevivieron a los avatares bélicos de los últimos siglos.

El Museo del Vino y las bodegas centenarias: la savia de la D.O. Valdepeñas

Valdepeñas huele a mosto, a madera de roble y al reposo paciente de las barricas. Su tradición enológica no es una moda reciente: los hallazgos arqueológicos documentan la producción vinícola en la zona desde hace más de dos mil años. Durante los siglos de oro, el famoso vino clarete o aloque de Valdepeñas viajaba en cántaros y pellejos a lomos de arrieros para colmar las tabernas de la corte madrileña.

El punto neurálgico para comprender esta cultura es el Museo del Vino de Valdepeñas. Emplazado sobre el solar de la histórica bodega de Leocadio Morales (fundada en 1901), el museo preserva la sobria arquitectura industrial de ladrillo visto y su pintoresco castillete de hierro.

Instalaciones del Museo del Vino de Valdepeñas en la antigua bodega de Leocadio Morales
El Museo del Vino de Valdepeñas: recorrido didáctico sobre la vid, las tinajas de barro manchegas y la crianza en roble.Foto: Zarateman · CC0 1.0 (Wikimedia Commons)

El recorrido expositivo es una delicia para los sentidos: explica el ciclo vegetativo de la cepa, la geología del suelo calizo manchego, las herramientas tradicionales de vendimia, las monumentales tinajas de barro cocido de Villarrobledo y Colmenar donde fermentaban miles de litros, hasta las salas de crianza y una cuidada zona de catas guiadas.

Junto al museo, la ciudad cuenta con prestigiosas bodegas visitables (desde bodegas familiares subterráneas con calados centenarios excavados en la tosca hasta modernas catedrales del vino), donde es posible degustar los afamados tintos elaborados con uva cencibel (tempranillo) y los frescos blancos airén y verdejo bajo el sello de la Denominación de Origen Valdepeñas.

Cerro de las Cabezas: la colosal ciudadela íbera que desafió al tiempo

A escasos seis kilómetros al sur del casco urbano, recostado sobre un cerro amesetado que domina el paso natural del río Jabalón y la autovía A-4, se descubre uno de los tesoros arqueológicos más fascinantes de Europa: el Parque Arqueológico del Cerro de las Cabezas.

Se trata de un colosal oppidum o ciudad fortificada íbera perteneciente a la tribu de los oretanos, habitada ininterrumpidamente desde el siglo VI a.C. hasta su abandono ordenado a finales del siglo III o inicios del II a.C., coincidiendo con el desenlace de la Segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago.

Murallas de sillería ciclópea y trama urbana del oppidum íbero del Cerro de las Cabezas
Restos de la monumental muralla ciclópea y calles empedradas del Cerro de las Cabezas sobre el valle del Jabalón.Foto: Juanantonaya · CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)

Lo que convierte al Cerro de las Cabezas en un yacimiento excepcional es que, a diferencia de casi todas las ciudades íberas de la península, nunca fue romanizado ni repoblado en época medieval. Al quedar sepultado por el paso de los siglos, el visitante contempla la urbe íbera pura:

  • Murallas ciclópeas: Un imponente lienzo defensivo de sillería de piedra trabada en seco con bastiones cuadrangulares de más de cuatro metros de altura.
  • Trazado urbano adaptado a la pendiente: Calles escalonadas con canalizaciones de desagüe y aljibes comunitarios tallados en la roca.
  • Zonas de almacén y bodegas primigenias: Espacios donde se han recuperado grandes vasijas que contenían grano, aceite y restos de pepitas de uva que atestiguan la vocación vinícola de la zona hace 2.400 años.

El moderno Centro de Interpretación a pie de cerro ofrece maquetas interactivas, recreaciones audiovisuales y piezas originales que transportan al viajero a la vida cotidiana de nuestros antepasados íberos antes de subir al cerro para disfrutar de una panorámica sobrecogedora de los llanos manchegos.

El Molino de Gregorio Prieto: arte de vanguardia y récord Guinness

En el cerro de San Blas, recortándose contra el azul limpio del horizonte manchego, se alza un monumento que sorprende a quien lo contempla de cerca: el Molino de Viento de Gregorio Prieto.

Inaugurado a mediados del siglo XX por iniciativa del insigne pintor valdepeñero Gregorio Prieto (1897-1992), figura clave del postcubismo español y estrecho amigo de poetas de la Generación del 27 como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda, este edificio fue catalogado oficialmente por el Libro Guinness de los Récords como el molino de viento más grande del mundo por su envergadura y dimensiones interiores.

El monumental Molino de Gregorio Prieto en el cerro de San Blas
El Molino de Gregorio Prieto en el cerro de San Blas, icono paisajístico y récord Guinness de dimensiones molineras.Foto: Valdoria · Dominio público (Wikimedia Commons)

El molino alberga una colección pictórica dedicada a la figura del Quijote y los paisajes manchegos. La visita se complementa de forma imprescindible en el centro urbano con el Museo de la Fundación Gregorio Prieto, ubicado en una señorial casona manchega del siglo XVII con patio columnado, donde se custodian más de tres mil obras del genial artista junto a dibujos de Lorca, Alberti y Picasso.

La cultura de la tapa y los sabores tradicionales manchegos

En Valdepeñas, la gastronomía no se entiende sin la sagrada costumbre del tapeo. Como reza la arraigada tradición de la comarca, pedir un chato o una copa de vino en cualquier taberna, tasca o mesón va acompañado de manera indisoluble de una generosa tapa gratuita que no es un simple aperitivo, sino una auténtica muestra de la cocina local.

Surtido de tapas tradicionales españolas servidas con vino
El tapeo en Valdepeñas: vino con Denominación de Origen acompañado de generosas raciones de guisos y bocados de la tierra.Foto: Gerda Arendt · CC0 1.0 (Wikimedia Commons)

Entre las recetas imprescindibles que deben poblar la mesa del viajero destacan:

  • El tiznao manchego: Plato tradicional de vigilia elaborado con migas de bacalao desalado y asado a las brasas, mezclado con pimientos rojos secos, cebollas asadas, ajo y aceite de oliva virgen extra.
  • Pisto manchego con huevo: Fritada reposada de tomates, pimientos verdes y calabacines de la huerta, coronada por un huevo con puntilla listo para mojar pan de cruz.
  • Duelos y quebrantos: El plato cervantino por excelencia, elaborado con huevos revueltos, chorizo frito, tocino entreverado y jamón curado.
  • Gachas de almortas: Sabroso guiso campesino invernal con harina de titos, panceta crujiente, pimentón de la Vera y ajos enteros.
  • Caldereta de cordero manchego y carnes de caza: Guisos lentos de liebre, perdiz escabechada y pierna de cordero lechal que maridan a la perfección con los crianzas de la comarca.

Para guardar en la guantera: consejos prácticos para tu viaje

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Cómo llegar

Acceso directo por la Autovía del Sur (A-4, salida km 200). Estación de ferrocarril con conexión directa y enlaces por la CM-412 hacia Ciudad Real y La Mancha.

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Tiempo de visita

Un día completo para el centro histórico, Museo del Vino, Cerro de las Cabezas y bodega; o un fin de semana completo enlazando con su entorno.

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Mejor época

Septiembre, coincidiendo con la vendimia y las Fiestas de la Vendimia y el Vino (Interés Turístico Nacional); y la primavera con campos floridos.

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Rutas del entorno

A 20 min de San Carlos del Valle, a 30 min de Villanueva de los Infantes, a 35 min de Almagro y a 50 min de las Lagunas de Ruidera.

RESPUESTAS Y DUDAS FRECUENTES

Preguntas frecuentes sobre Valdepeñas

¿Qué ocurrió en Valdepeñas el 6 de junio de 1808?

Durante la Guerra de la Independencia Española, los vecinos de Valdepeñas se levantaron en armas de forma espontánea para cortar el paso a las tropas imperiales francesas de Ligier-Belair. Armados con hoces, piedras, estacas y vertiendo aceite hirviendo desde las ventanas (con Juana Galán 'La Galana' y Francisco Abad 'Chaleco' como líderes populares), impidieron el avance francés hacia Andalucía. Este retraso forzado permitió reorganizarse a las fuerzas españolas y fue determinante para la histórica victoria de la Batalla de Bailén.

¿Qué tiene de especial el yacimiento del Cerro de las Cabezas?

Es uno de los oppida (ciudades fortificadas) íberos oretanos mejor conservados de toda la península ibérica (siglos VI al II a.C.). Su singularidad radica en que jamás fue colonizado ni superpuesto por civilizaciones posteriores (romanos o musulmanes), por lo que conserva intactas sus murallas ciclópeas, bastiones, aljibes y trama urbana original.

¿Es necesario reservar para visitar las bodegas y el Museo del Vino?

El Museo del Vino abre de martes a domingo con horario continuo y no suele requerir reserva previa para particulares. No obstante, para visitar bodegas tradicionales con calado subterráneo y cata comentada, es muy recomendable reservar con al menos 48 horas de antelación, especialmente en fines de semana y durante la época de vendimia en septiembre y octubre.

¿Qué excursiones hacer cerca de Valdepeñas en un fin de semana?

Valdepeñas es la base de operaciones perfecta para explorar el Campo de Montiel y Calatrava: a solo 20 km se encuentra San Carlos del Valle con su plaza barroca monumental; a 30 km la villa renacentista de Villanueva de los Infantes; a 40 km el Corral de Comedias de Almagro; y a menos de una hora las cascadas y lagunas turquesas de Ruidera.

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