En el extremo oriental de Guadalajara se esconde el Parque Natural del Alto Tajo: cañones de arenisca roja y caliza, aguas cristalinas de montaña y la mayor fortaleza medieval del Señorío de Molina.
En el rincón nororiental de la provincia de Guadalajara, en el límite geográfico con Cuenca y Aragón, se extiende uno de los territorios salvajes mejor conservados del sur de Europa: el Parque Natural del Alto Tajo y la comarca histórica del Señorío de Molina. Declarado Geoparque Mundial por la UNESCO con más de 4.000 km², este espacio protegido alberga el sistema de cañones y hoces fluviales más extenso e intrincado de la Península Ibérica.
El Tajo en su nacimiento montaraz: cañones vírgenes y aguas bravas
Lejos de la anchura reposada con la que cruza Toledo o desemboca en el Atlántico, el río Tajo es aquí un torrente cristalino y enérgico que desciende desde los Montes Universales. A lo largo de millones de años, sus aguas han tallado profundos desfiladeros de areniscas rojas del Triásico (facies Buntsandstein) y calizas del Jurásico, protegidos por densos bosques de pino albar (Pinus sylvestris), quejigos y sabinas milenarias.
Monolitos de arenisca bermeja y bosque fluvial en el Barranco de la Hoz (Corduente, Alto Tajo) | Fotografía: Robot8A (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)
Durante siglos, este tramo del río fue el escenario de la legendaria epopeya de los gancheros, hombres que transportaban enormes troncos de madera flotando río abajo hasta las fábricas de Aranjuez, inmortalizados magistralmente por José Luis Sampedro en su novela El río que nos lleva y reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
La fortaleza de Molina de Aragón: el baluarte de las cuatro culturas
El epicentro cultural de la comarca es la histórica villa de Molina de Aragón, presidida por su colosal alcázar medieval:
•El Alcázar y la muralla exterior: Considerada una de las fortalezas más grandes de España, con cuatro recintos amurallados jalonados por torreones de vigilancia de piedra rojiza y la emblemática Torre de Aragón, atalaya pentagonal que vigila la cumbre del cerro.
•Tierra de fuero y señorío independiente: Fundado por Manrique de Lara en 1154 tras la capitulación de Abengalbón, señor moro de Molina, el señorío funcionó durante siglos con leyes propias, convirtiéndose en un crisol de convivencia pacífica entre cristianos, judíos y musulmanes.
•Paseo intramuros: Callejear por el barrio de la Judería y cruzar el puente viejo románico sobre el río Gallo transporta al visitante a la Castilla de los caballeros andantes y las cortes medievales.
Torres y recinto amurallado del castillo medieval del Señorío de Molina | Fotografía: Hibiscus7 (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)
Hitos paisajísticos imprescindibles del Parque Natural
1Barranco de la Hoz y Santuario de la Virgen de la Hoz: En Ventosa (Corduente), uno de los miradores geológicos más impactantes de España. Formaciones monolíticas de arenisca bermeja que se elevan más de cien metros sobre el meandro del río Gallo, con una escalinata de 350 peldaños tallados en la roca hasta las atalayas superiores.
2El Hundido de Armallones: Espectacular colapso gravitacional ocurrido en el siglo XVI que creó un paraje caótico de rocas colosales junto a Zaorejas y Ocentejo, ideal para el senderismo de inmersión geológica.
3Salto de Poveda y Laguna de Taravilla: Una impresionante cascada natural originada tras el derrumbe de una antigua presa hidroeléctrica abandonada, conectada mediante un sendero señalizado con la Laguna de Taravilla, alimentada por tobas calcáreas y rodeada de sauces.
4Puente de San Pedro: Encuentro idílico entre los ríos Tajo y Gallo, con pozas de agua turquesa aptas para el baño estival en un entorno de paz absoluta.
Puente viejo románico y ribera del río Gallo en Molina de Aragón | Fotografía: Luis Rogelio HM (Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0)
Fauna protegida y cielos oscuros de calidad Starlight
La pureza ambiental del Alto Tajo convierte sus escarpadas paredes en el hogar de una abundante colonia de grandes rapaces: buitres leonados (Gyps fulvus), alimoches, águilas reales y halcones peregrinos anidan en las repisas rocosas de los cañones. En los fondos de valle, ciervos, corzos y nutrias pueblan las orillas del río.
Además, debido a la ausencia de contaminación lumínica en este gran corredor despoblado, la comarca está certificada como Reserva Starlight, ofreciendo una de las mejores observaciones de la Vía Láctea de toda Europa occidental.
Cañón fluvial, desfiladeros calcáreos y densos pinares en el Parque Natural del Alto Tajo | Fotografía: 19Tarrestnom65 (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)
Recomendaciones para una ruta inolvidable
•Ruta en coche escénica: Recorrer las carreteras CM-2106 y CM-2111 entre Checa, Peralejos de las Truchas y Zaorejas ofrece panorámicas continuas de cañón y montaña.
•Mejor época: Otoño (para admirar la paleta dorada y rojiza de los quejigares y riberas) y primavera (cuando el deshielo hace rugir las cascadas y los caudales del río).
•Gastronomía local: Imprescindible probar el morteruelo serrano, la trucha del Tajo a la molinesa y los asados de cordero lechal con tomillo silvestre de paramera.
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